INTEGRANDO TODO – 1ª PARTE

Ahora que he explicado lo más que he podido los conceptos más importantes y relacionados con la comprensión de textos escritos, quisiera dar una mirada holística que integre todo lo que se ha dicho y que aclare la panorámica de la lectura. Intentaré dar orden secuencial a esta visión integradora teniendo como hilo conductor en mente el desarrollo lector desde la niñez hasta la adultez y vejez (nunca se termina de aprender a leer).

Como ya he dicho, la lectura no solo comienza con el contacto directo con un libro, revista, periódico u otro tipo de texto (o género textual). La lectura comienza, incluso, muchísimo antes de tomar nuestro primer texto: comienza al nacer.

 

Primerísimos pasos

Los primeros pasos lectores se dan dentro del seno familiar, y se dan de manera – aunque suene paradójico – oral. Son los padres los primeros en acercar al niño a la lectura al interactuar con él/ella. Son ellos los primeros ‘cuentacuentos’, los primeros oradores, los primeros en entregar al niño las superestructuras textuales básicas (cualquiera que le haya enseñado a su hijo/a el cuento de los cinco deditos “Este niñito compró un huevito”, le ha enseñado, además, la superestructura de un texto narrativo – introducción, cuerpo y desenlace). Sugiero, entonces, que demos herramientas a esos padres para que sus hijos puedan ser mejores lectores. Son ellos, además, los primeros motivadores a la lectura.

No obstante lo anterior, no quisiera que se piense que la lectura (entendida como decodificación) debe iniciarse lo antes posible. De hecho, quisiera desincentivar el hecho de ‘forzar’ – directa o indirectamente – a un niño a que empiece a leer antes de 1º básico. ¿Por qué? Por tres razones fundamentales. Primero, porque ello no mejora el nivel de comprensión futuro. Es decir, el empezar a leer antes no quiere decir (y esto en la mayoría de los casos) que se comprenda mejor más adelante. Segundo, porque en apoyo de esta afirmación, el mejor ejemplo es Finlandia donde los niños comienzan a leer a los 7 años. Para mucha gente, si hiciéramos esto en Chile, esto significaría un ‘retraso’ en la lectura. No obstante, Finlandia ostenta los mejores niveles de ‘comprensión’ lectora en las últimas evaluaciones PISA. Tercero, porque el nivel cognitivo necesario para la buena decodificación no está maduro todavía. La idea es  crear buenos lectores, entendidos como buenos ‘comprendedores’ de lo que leen, y no ‘analfabetos funcionales’ (que pueden decodificar muy bien, pero no entienden lo que leen).

En la Escuela

Una vez los niños han alcanzado 1º básico, se les debería enseñar a leer o, mejor dicho, a decodificar. Independiente de qué método se utilice (el de ‘destrezas’, el ‘holístico’ o el ‘equilibrado’), nos deberíamos tomar nuestro tiempo – al menos dos años completos. ¿Por qué tanto? Porque la decodificación implica muchos sub-procesos fundamentales para la comprensión, como también una serie de sub-habilidades cruciales. El niño debe reconocer grafías (las diferentes letras) y asignarles un fonema (sonido) determinado. Sin embargo, a una misma letra se le pueden asignar diferentes fonemas (como la letra ‘c’). Este solo proceso implica la habilidad de comprender símbolos, lo que es muy complejo para niños pequeños. Luego, el niño debe juntar letras para crear las palabras que debe pronunciar. Este sub-proceso se hará más rápido o más lento en relación a las ‘fijaciones de ojo’ que el estudiante sea capaz de hacer. Al principio, las fijaciones de ojo implican la unión de solo dos grafías. Con el tiempo, y a medida que se decodifica mejor, las fijaciones de ojo se amplían para incluir tres o más letras hasta alcanzar varias palabras de longitud. Muy relacionado con esto se tiene la fluidez o velocidad lectora. Al principio, el niño ocupa mucha memoria de corto plazo para decodificar lo que lee, lo que ralenta el proceso. Cuando su velocidad lectora aumenta, hay menor uso de memoria de corto plazo para la decodificación, y, por lo tanto, se puede comprender más. Esto no significa, sin embargo, que si un niño lee lento en 2º básico, por ejemplo, no es capaz de comprender. La velocidad lectora es individual.

Al mismo tiempo de lo anterior (leer palabras y asignarle los ‘sonidos’ correspondientes), el niño debe reconocer el vocabulario que lee y asignarle los significados correctos a cada concepto. Esto necesariamente informa sobre la necesidad de trabajar ‘vocabulario’ con los menores para que tengan una ‘mochila’ de conceptos con los cuales poder trabajar cuando leen. Si no saben el significado de alguna palabra, entonces no podrán comprender. Los profesores y profesoras de primaria, entonces, tienen la responsabilidad de trabajar vocabulario con sus alumnos (lo que se debe hacer a lo largo de toda la educación, de hecho), pero además, en casos concretos en que los textos que se dan en la escuela tengan vocabulario difícil para el nivel de los niños, los profesores deben trabajar esos conceptos antes de la lectura para acercar al niño al texto que se está trabajando.

Otros dos términos clave en esto para el profesor son la ‘legibilidad’ y la ‘lecturabilidad’ de un texto. En primera instancia, el texto que se entrega al niño debe ser legible, es decir, no debe haber dificultades u obstáculos gráficos, de impresión, de tipo de letra, etc. que interfieran con una correcta decodificación. En segunda instancia, debe cuidarse que el texto sea adecuado para el nivel de lectura y madurez del estudiante. Este concepto no tiene que ver con que un texto sea legible – claro para la vista – sino que el texto sea adecuado para el nivel al que está siendo apuntado. La ‘Teoría de la Relatividad’ de Einstein tiene un nivel de lecturabilidad que está muy por encima de los niños de enseñanza básica, por ejemplo.

En estos dos primero años no debemos apurar a los estudiantes. Mi experiencia personal me indica que lo mejor es ir lentamente. Cuando mi hijo menor estaba en primero básico, sólo llegaron hasta la letra ‘R’ en sus contenidos. Sin embargo, ese mismo año, y varios meses antes de terminar el año, recibió su certificado de ‘Ya puedo Leer’, lo que efectivamente se tradujo en que podía leer. ¿Cómo es posible que un niño que no sabe las letras desde la ‘S’ a la ‘Z’ pueda leer? Sin duda alguna, cuando enseñamos las otras letras, incluimos todas las demás letras del abecedario, reforzando las que ya se conocen, o adelantando las que no.

Los programas de motivación a la lectura, como la ‘lectura silenciosa’ y los ‘Cuentacuentos’ tienen su nicho en esta etapa y hasta bien entrada la enseñanza básica, en conjunto con el desarrollo de la decodificación y la comprensión. Es necesario recordarle a los profesores que cualquier texto es aceptable para aprender a leer, por lo que los comics, por ejemplo, sí son lectura; no se debería limitar el tipo de texto cuando de leer se trata, lo que significa que no solo la literatura es el camino hacia una buena comprensión: lo es sólo para la comprensión de textos literarios. ¿Y los no literarios? ¿Y los textos discontinuos?

Para cuando se llega a 3º básico, entonces, los niños ya deberían tener las bases para iniciar una lectura de mayores desafíos en cuanto a comprensión, y los grupos de estudiantes deberían ser más homogéneos en su lectura, lo que evita las estigmatizaciones que se dan en los primeros años cuando los profesores y profesoras dan sus opiniones sobre los niños que ‘no saben leer’ (cuando en realidad quieren decir ‘no saben decodificar’).

Lo anterior no quiere decir que no se pueda trabajar la ‘comprensión’ en etapas más tempranas. Solo que en las etapas más tempranas se debería hacer de manera oral (la paradoja de nuevo) y después de haber escuchado un texto o leído algo con nivel de lecturabilidad adecuado (tema cercano al estudiante, con vocabulario dentro de los campos semánticos que maneje el niño, etc.).

Desde 3º básico en adelante, y hasta la enseñanza media, e incluso la universidad, se debe empezar a trabajar la comprensión en los tres niveles de representación de la lectura de textos escritos: código de superficie, texto base y modelo de situación. Esto, tratando de desarrollar la metacognición en el niño y enseñando estrategias de lectura de todo tipo. Obviamente, se debe empezar desde lo más simple a lo más complejo. ¿Cuál sería una buena manera de hacerlo? ¿Cómo voy de lo más simple a lo más complejo?

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