¿BUEN LECTOR O BUEN COMPRENDEDOR?

Muy en la línea de lo que he ido tratando en los artículos anteriores, no quiero seguir posteando sin antes desarrollar una situación que es muy común de ver en los colegios, y en muchas otras partes, en cuanto a aquellas personas que son tildadas de ‘buenos lectores’.

Es muy probable que Ud. se haya topado con alguno o alguna de estas personas que siempre andan con un libro bajo el brazo, y que parecieran vivir para leer. Sin embargo, mi pregunta ha sido siempre la siguiente: ¿están realmente comprendiendo lo que leen?

Y he aquí que el título de este post sea el que es. ¿Es un buen lector necesariamente un buen comprendedor? ¿Puede un buen lector ser un comprendedor mediocre? O ¿puede un no lector comprender mejor que un buen lector?

Lo primero que habría que establecer es la diferencia entre un ‘buen lector’ y un ‘buen comprendedor’.

El buen lector, como su nombre lo indica, es una persona que lee más que el promedio de la población. Es aquella persona a quien le gusta leer, mayoritariamente por razones de entretención, por lo cual casi siempre están acompañados de textos literarios. Un buen lector, entonces, devora los libros con los que se involucra, y probablemente, tiene un buen vocabulario. Este tipo de lector utiliza su imaginación, ya que los textos que lee le ayudan a ello. Son asiduos clientes de las librerías y bibliotecas, donde encuentran lo que les fascina. Además, debido a la gran cantidad de contextos e historias relacionadas con la existencia humana que han leído, poseen un arsenal de experiencias vicarias que pueden utilizar para interactuar en la vida real.

No obstante, ¿podemos decir a ciencia cierta si ellos ‘comprenden lo que leen’? ¿Poseen, efectivamente, un mejor conocimiento y herramientas para enfrentar el mundo? Mi postura personal es que esto no es necesariamente así. Es más, como profesor y testigo de muchos alumnos ‘buenos lectores’, puedo decir con certeza, que muchos de ellos no están conectados con el mundo actual, pierden momentos de aprendizaje por estar leyendo, y, lo más decidor de todo, no poseen aquellas ‘mejores herramientas’ que uno esperaría de una persona que lee tanto.

El buen comprendedor, en cambio, es un lector efectivo, que realiza una serie de actividades cognitivas y metacognitivas cuando lee. En suma, los buenos comprendedores:

  • Son lectores activos.
  • Desde el comienzo de su lectura tienen objetivos claros para su lectura. Constantemente están evaluando si el texto, y la lectura de él, están cumpliendo los objetivos trazados.
  • Algo típico que un buen comprendedor hace es revisar el texto antes de leerlo, para notar ciertas cosas como la estructura del texto y las secciones del mismo que pudieran ser más relevantes para sus objetivos.
  • A medida que leen, van realizando predicciones sobre lo que viene.
  • Leen selectivamente, tomando decisiones continuamente sobre su lectura – qué leer cuidadosamente, qué leer rápidamente, qué no leer, qué volver a leer, etc.
  • Los buenos comprendedores construyen, revisan, y cuestionan los significados que se hacen al leer.
  • Ellos tratan de determinar el significado de alguna palabra o concepto poco familiar o desconocido en el texto, y tienden a tratar con las inconsistencias y brechas en la medida que se necesita.
  • Sacan información de, comparan con, e integran su conocimiento previo con, el material en el texto.
  • Piensan en los autores del texto, su estilo, creencias, intenciones, contexto histórico, etc.
  • Ellos monitorean el entendimiento del texto, realizando ajustes en su lectura si es necesario (metacognición).
  • Evalúan la calidad y valor del texto, y reaccionan al texto de diferentes maneras, tanto intelectual como emocionalmente.
  • Los buenos comprendedores leen diferentes tipos de textos de manera diferente.
  • Cuando leen narrativa, ponen atención al ambiente y a los personajes.
  • Cuando leen textos expositivos, estos lectores frecuentemente construyen y revisan resúmenes de lo que han leído.
  • Para estos buenos comprendedores, el procesamiento textual ocurre, no solo durante la lectura como lo hemos definido tradicionalmente, sino que también durante los descansos que se toman durante la lectura, después de que la lectura misma ha comenzado, o hasta después de que la lectura se ha terminado.
  • Para estos lectores, la comprensión es una actividad que consume tiempo, es continua y compleja, pero que es satisfactoria y productiva a la vez.

Queda para Uds. responder la pregunta del título de este post: ¿qué es mejor: tener buenos lectores o tener buenos comprendedores?

Orlando P. Nieto B.                                                                                                  Magíster en Lingüística Aplicada                                                                            Profesor de Inglés

BIBLIOGRAFÍA:

Farstrup, Alan y Samuels, Jay (eds.). What Research has to say about Reading Instruction. USA: IRA. 1992.

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