LECTURA VS LITERACIDAD

Como escribí en el post anterior, comenzaré por centrar la idea de este blog (la comprensión de textos escritos) en un contexto. La idea es empezar con concepciones más generales que atañen a la lectura para luego ir dando definiciones más específicas y más tarde colaborar con sugerencias de trabajo en las aulas.

En primer lugar, entonces, quiero cubrir un tema que me ha parecido importante destacar. En mi visita a la 30ª Feria Internacional del Libro de Santiago, tuve la oportunidad de asistir a las 13ª Jornadas de Educación cuyo tema era “Incidencia De La Lectura y Su Comprensión En Los Resultados Del Aprendizaje”.

Alejandra Medina Moreno

En aquella oportunidad, una de las exponentes fue Alejandra Medina Moreno, Magíster en Educación Especial de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Especialista en Didáctica de la Lectura y la Escritura, quien amablemente me regaló el material de su presentación y que, en parte, compartiré aquí con Uds. Su presentación me hizo mucho sentido y eco, ya que expuso sobre el hecho de que en virtud de la evolución de la relación lectura/escritura con el aprendizaje a través del tiempo, y en especial las últimas décadas, se debería situar esta relación en un contexto más amplio, el cual es el de la ‘literacidad’.

El argumento esencial que Medina propone es que para algunos autores el concepto de alfabetización está muy ligado al aprendizaje del alfabeto, es decir, del código, lo cual no corresponde a las necesidades de aprendizaje de una sociedad 2.0. Cuando hablamos de aprender a leer y escribir, entonces, hablamos de entrar a la ‘cultura escrita’ o ‘literacidad’.

La lectura y la escritura, es decir el lenguaje escrito, son prácticas culturales realizadas por grupos humanos con propósitos determinados, en contextos específicos que han ido cambiando a través de la historia. Esto implica que mucho ha cambiado, no solo quiénes leen o escriben, sino qué se lee o escribe, dónde se lee y se escribe, cuánto se lee y se escribe, cómo se lee y se escribe, con qué propósitos, qué contenidos, qué tipos de textos, quiénes son los escritores y lectores, sobre qué soportes se lee y se escribe, y con qué instrumentos.

Todo lo anterior, señala Medina, implica que actualmente se entiende que aprender a leer y escribir no son habilidades instrumentales que se aprendan de manera general, de una vez y para siempre. La naturaleza y propósito de aprender a leer y escribir responde a las necesidades, a los roles de los lectores y escritores, a los recursos disponibles, y a las condiciones de cada momento histórico y de cada sociedad.

La socialización de un individuo, por ende, requiere su integración activa a una comunidad y a una cultura concreta, para lo cual el individuo requiere apropiarse de una amplia y diversa gama de instrumentos y contenidos culturales y familiarizarse con sus usos hasta poder utilizarlos de manera autónoma. Por ello, aprender a leer y a escribir ya no puede considerarse como el aprendizaje del funcionamiento del código. En el siglo XXI leer y escribir es apropiarse de un conjunto de nociones y estrategias necesarias para participar en las diferentes comunidades discursivas, con sus propias prácticas de lenguaje y pensamiento, con sus convenciones, con sus propios supuestos y claves, sus formas de razonamiento, sus formas de narrar, de argumentar, de escribir, de explicar, de apropiarse de las convenciones de sus discursos particulares, compartidas por los integrantes de cada comunidad. Se requiere desarrollar la literacidad crítica, es decir, ser capaz de inferir cuáles son las intenciones, la ideología de un autor de acuerdo a su contexto; la multiliteracidad, es decir, ser capaz de comprender diferentes discursos, en distintos idiomas y desde distintos horizontes culturales, integrarse a nuevas comunidades discursivas, es decir, ser capaz de entrar, por ejemplo, en Internet asumiendo nuevos roles como lector o escritor, utilizando nuevas estructuras textuales, diversas jergas o formas de argot (lenguaje técnico), entre otros.

De acuerdo a este enfoque, aprender los contenidos de cada materia conlleva, además de apropiarse de su sistema conceptual y metodológico, apropiarse de sus práticas discursivas. Cuando aprendemos geografía o ciencias naturales, aprendemos una serie de conceptos propios de esas disciplinas, pero también necesitamos aprender a pensar la geografía y las ciencias naturales, a partir del dominio de los conceptos y prácticas que los caracterizan, a hablar de ellas utilizando las redes conceptuales, palabras y expresiones que les son propias, a comprender y escribir textos con sus propios lenguajes y convenciones. Del mismo modo, para pertenecer a la ‘comunidad de la comunicación virtual’, necesitamos adaptarnos una y otra vez a sus convenciones y sus diversas formas de expresión escrita que cambian vertiginosamente.

En este marco la enseñanza centrada solamente en la transmisión de conocimientos impide que los estudiantes aprendan, ya que la mayor parte de la actividad cognitiva se concentra en el profesor, quien abarcaría todas las operaciones básicas del aprendizaje que deberían protagonizar los estudiantes. La enseñanza centrada en la transmisión de conocimientos comunica solo una parte de lo que los estudiantes requieren aprender, ya que descuida los procesos y prácticas discursivas, es decir, lo que las comunidades discursivas realizan con el lenguaje: cómo hablan, cómo leen, cómo piensan o cómo escriben sobre algo. Se requiere enseñar los modos de indagar, los modos de pensar, las formas de leer y escribir en cada área de estudio.

Por estas razones, es necesario que las actividades pedagógicas propuestas por los docentes apunten a crear un ambiente de aprendizajes culturales, en el marco de situaciones reales de comunicación, con textos complejos que desafíen a los estudiantes a descubrir sus puertas secretas, sus conocimientos implícitos y a abordar la complejidad del lenguaje escrito.

Para concluir, Medina señala en parte de su trabajo que el aprendizaje está determinado por el nivel de integración del individuo a la cultura escrita, por sus competencias en lenguaje oral, por su dominio del funcionamiento de los diversos discursos como unidades de significado, por sus habilidades y competencias para comprender y producir textos escritos, respondiendo a las necesidades y condiciones de las diversas situaciones comunicativas.

Para cerrar desde mi perspectiva, quisiera indicar que entender que la lectura se enmarca en un contexto de literacidad es mucho más profundo que el solo hecho de enseñar a leer desde el código y hacia una comprensión lectora que no va más allá del texto. Enseñar a leer – y escribir – en un contexto de literacidad es integrar la noción de que el texto está inserto en un contexto cultural, una sociedad, con características que le son propias y con maneras de abordar el mundo que deben ser apropiadas por el lector. Es desde aquí que se entenderá la comprensión de textos escritos en este blog. La idea es centrarse en aquella parte de la literacidad que se relaciona con la lectura, lo que no quiere decir que se puedan tocar otros temas más adelante (como la escritura o la oralidad).

About these ads

0 Responses to “LECTURA VS LITERACIDAD”



  1. Dejar un comentario

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 34 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: